Este sitio es para contar mi historia. Fui abusada a los 13 años por Miguel Sánchez Ávila en Camuy, Puerto Rico. Hoy soy adulta y tengo una familia. Pronto sale mi libro: Fui abusada por el nieto de Yiye Ávila. Aquí, gratis, el 24 de diciembre. Tambien aqui podra leer y escuchar testimonios de víctimas de este enfermo mental y pedofilo sicopata.


En estos días, la hija del respetado evangelista Jorge Raschke llamó enfermo y loco al nieto de Yiye Ávila, Miguel Sánchez Ávila —mi abusador—, por decir que Jorge Raschke era el fundador del movimiento satánico en Puerto Rico.
Queda demostrado una vez más que Miguel Sánchez Ávila, mi abusador, es un psicópata, un enfermo de la mente y un monstruo.

Me llamo Noelia Caullil. Soy chilena, del sur de Chile. Crecí en un hogar de pastores. Desde niña conocí las iglesias, las campañas y el trabajo dentro de la comunidad cristiana.
En 2024, cuando Miguel Sánchez Ávila vino a Chile, ayudé a coordinar y organizar actividades y campañas en distintas iglesias. Por ese trabajo hablaba seguido con él y con las personas que armaban su agenda.
Con el tiempo sentí que se me acercaba cada vez más. Ya no era solo por las campañas. Empezó a tener un tono afectivo.
Yo estaba mal en mi relación. En medio de eso, creí que podía confiar en él. Hablábamos. Me apoyaba, o eso pensé.
Él me dijo que era soltero. Esa información cambió cómo yo entendí lo que estaba pasando entre nosotros. Yo no sabía otra cosa.
Cuando por fin llegó a Chile, todo se desvió.
En un encuentro a solas, Miguel me tiró contra el suelo. Intentó besarme a la fuerza. Quiso tener sexo conmigo. Yo le dije que no. No consentí. Tuve miedo. Terminé llorando.
Eso me marcó.
Después de que le dije que no, canceló las actividades que tenía en Chile y se fue. Dejó la campaña a medias.
Yo me quedé. Las iglesias me preguntaban por qué no había llegado, por qué se cayeron los cultos, qué había pasado con lo que ya estaba comprometido. Tuve que dar explicaciones en congregaciones que no tenían la culpa de nada.
Empezaron a llamarme para saber por qué Miguel no estaba. Por eso hablé en público. Di una entrevista con el pastor Alexis Sanz Salinas, de la iglesia Jesús el Salvador. Ese video está en YouTube. Ahí conté mi versión.
Cuando mi testimonio salió, no se acabó. Después él habló de mí de forma ofensiva y despectiva.
Esto es lo que yo viví. Esto es lo que yo digo que ocurrió.

Me llamo Estephanie Medrano. Soy de Nicaragua. Hablé con el periodista Jay Santiago para contar lo que viví con Miguel Sánchez Ávila.
Todo empezó en un grupo de WhatsApp. Ahí él hablaba con varias mujeres de su círculo. Yo le fui agarrando confianza. Después esas conversaciones se volvieron algo que hoy veo como inapropiado.
Cuando él fue a Chile, en 2024, me metieron a hostigar a Jocelyn, que había sido su pareja. Me pidieron que dijera cosas feas de ella. Hasta que era una prostituta. Yo lo hice. Lo reconozco. En ese momento confiaba en él, y esa confianza me arrastró.
Cuando ya había más confianza, me pidió fotos íntimas de mi vagina. Eso fue en privado. Ahí empecé a ver que aquello no era ministerio.
Después armé una colecta en el grupo para unos niños de Nicaragua que lo estaban pasando mal. La gente colaboró para regalos y cosas para ellos.
Él me escribió aparte. Me dijo que había puesto 20 dólares de más, pero que ese dinero era para que me comprara una prenda íntima y se la mostrara mi vagina.
Mi esposo se enteró y se enojó. Yo le dejé claro: estoy con mi esposo y lo respeto.
Él me respondió: «Ahhh, es que mi tía me decía eso cuando yo quería algo.»
Hoy cargo con lo que hice contra Jocelyn. También cargo con lo que él me pidió. Esto es lo que yo viví.

Me llamo Carmen. Soy de El Salvador y vivo en Estados Unidos. Conocí a Miguel Sánchez Ávila por sus lives.
Entré a sus clases de Zoom para aprender. Ahí sentí que me miraba distinto.
Empezó a dar like a mis fotos y a escribirme comentarios. También buscaba que nos viéramos.
Yo iba a la iglesia y servía ahí. Para mí, una relación íntima sin matrimonio es fornicación. No estaba dispuesta a eso.
Se lo dije. Le pedí distancia.
Él me respondió que tal vez Alexis Sanz me estaba metiendo cosas en la cabeza.
Le dije que no. Era yo. Eran mis convicciones.
Lo quité de mis redes. Dejé el Zoom.
Después lo conté en una entrevista con el pastor Alexis Sanz. Está en la página El Tío Desenmascarando.
Eso fue lo que yo viví y lo que yo decid

Me llamo Daely. Estaba casada. Miguel Sánchez Ávila lo sabía.
Aun así empezó a enamorarme. Me hablaba. Me hacía sentir que había algo entre nosotros. Me convenció de viajar a México para vernos en un hotel.
Llegué a México de forma ilegal. Fui hasta allá por él.
Cuando llegué, me dejó sola. Me abandonó.
Yo cruzé un país creyendo que él iba a estar. Él no estuvo. Me quedé sin él, lejos de casa, en una situación que yo no debía haber vivido.
Eso es lo que me hizo. Eso es lo que yo viví.

Tengo 21 años.
Hace poco Miguel Sánchez Ávila empezó a enamorarme. Me mandaba fotos desnudas de su pene erecto. Me decía que el amor entre jóvenes gay era bíblico, porque el amor de David y Jonatán era más dulce que el amor de las mujeres.
Después de un tiempo hablando con él, vi que era una persona que me estaba apartando de Dios. Lo bloqueé y me alejé.
Hoy lo denuncio en público. Esto es lo que yo viví y lo que él me dijo.
Según lo que él me expresó, también me dijo que le gustaban los niños. Por eso lo señalo. Para mí es un homosexual de closet, un enfermo sexual y un psicópata.
Lo aparté de mi vida. No vuelvo a hablarle.

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